- Con una inversión total 202 millones de USD a nivel global, ambas agencias podrían proteger a 8,8 millones de personas antes de que sequías, inundaciones y tormentas destruyan cultivos, animales, ingresos y alimentos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) hacen un llamado conjunto para ampliar de forma urgente la acción anticipatoria frente a los impactos previstos de El Niño entre junio de 2026 y marzo de 2027.
FAO y WFP están listas para apoyar de inmediato a 1,2 millones de personas expuestas a los riesgos asociados a El Niño. Sin embargo, con un financiamiento adicional de 167 millones de USD, la asistencia anticipatoria podría extenderse a 7,6 millones de personas más. En total, ambas agencias podrían proteger a 8,8 millones de personas con una inversión de 202 millones de USD.
En un contexto de presupuestos humanitarios cada vez más limitados, la acción anticipatoria representa una de las inversiones más eficaces disponibles: cada dólar invertido antes del impacto puede generar hasta siete dólares en pérdidas humanitarias evitadas.
«La experiencia demuestra sistemáticamente que la actuación temprana es más eficaz y menos costosa que responder una vez que la crisis se ha agravado», declaró Beth Bechdol, Subdirectora General de la FAO. «Contamos con los datos, las herramientas y la evidencia para identificar los riesgos antes de que se conviertan en emergencias. El reto consiste en garantizar que la financiación esté disponible con la suficiente antelación para actuar. Cuando se dispone de recursos antes de que se alcancen los umbrales críticos, los países pueden proteger la producción de alimentos, reducir las necesidades humanitarias y ayudar a las familias a salvaguardar sus medios de subsistencia antes de que se pierdan los periodos críticos de siembra, cosecha y producción ganadera».
“No podemos permitirnos las consecuencias de otra crisis alimentaria”, declaró Carl Skau, Director Ejecutivo Interino del WFP. “Con El Niño a la vista, tenemos poco tiempo para actuar y evitar que las familias se vean obligadas a tomar decisiones imposibles más adelante. Ahora contamos con las herramientas para anticiparnos a estos eventos; lo importante es cómo actuamos con ese conocimiento. La acción temprana garantiza que haya alimentos en la mesa y protege a quienes corren mayor riesgo. Con los recursos adecuados, podemos actuar con mayor rapidez, reducir costos y llegar a las personas antes de que la crisis se agrave”.
América Latina y el Caribe
En América Latina y el Caribe se prevén impactos asociados a sequías, déficits de lluvias, afectaciones agrícolas, escasez de agua y daños a los medios de vida.
La región requiere 33 millones de USD para actuar a tiempo y proteger a 1,1 millones de personas frente a los efectos previstos de El Niño. La brecha actual de financiamiento asciende a 27,9 millones de USD.
Los riesgos van mucho más allá de la pérdida de cultivos. El Niño puede reducir la producción de alimentos básicos, limitar el acceso al agua para hogares y agricultura, afectar la ganadería y la pesca, y aumentar los daños asociados a tormentas tropicales y ciclones en zonas costeras del Pacífico.
El Corredor Seco centroamericano se encuentra entre las zonas de mayor preocupación. Allí, las condiciones asociadas a El Niño pueden intensificar períodos secos prolongados y déficits de precipitación, con impactos directos sobre la agricultura familiar, el agua y la seguridad alimentaria.
Durante el evento de El Niño 2023–2024, FAO y WFP lograron proteger a más de tres millones de personas frente a sus impactos en América Latina y el Caribe, hasta 10 meses antes que las intervenciones de respuesta.
Proteger la producción es proteger la seguridad alimentaria
El llamamiento FAO–WFP busca reducir pérdidas y daños mediante medidas adaptadas a cada territorio y medio de vida. Entre las acciones prioritarias se incluyen semillas tolerantes a la sequía o a inundaciones, herramientas agrícolas, transferencias de efectivo, captación de agua, micro-riego, apoyo a la salud animal, asesoría agrícola, difusión de alertas tempranas, defensas contra inundaciones y sistemas de almacenamiento de agua.
Estas medidas permiten que las comunidades rurales no solo sobrevivan al impacto climático, sino que mantengan su capacidad de producir alimentos, generar ingresos y evitar estrategias de supervivencia negativas, como vender activos productivos, reducir comidas o endeudarse en condiciones desfavorables.
La acción anticipatoria también abre una oportunidad para movilizar más financiamiento público, privado y combinado hacia sistemas agroalimentarios resilientes. Al reducir el riesgo climático y estabilizar la producción, estas intervenciones pueden mejorar las condiciones para nuevas inversiones, dinamizar economías locales y fortalecer la seguridad alimentaria en territorios vulnerables.
Un llamado a financiar antes del impacto
FAO y WFP subrayan que el progreso logrado en acción anticipatoria es significativo, pero aún insuficiente frente a la escala de los riesgos. Las agencias llaman a donantes, gobiernos, bancos de desarrollo, fondos climáticos, sector privado y socios humanitarios a aportar financiamiento temprano, flexible y de mayor volumen.
El objetivo es doble: sostener la producción local de alimentos y proteger a las familias vulnerables antes de que El Niño erosione sus medios de vida.
Cuando la alerta temprana se convierte en acción temprana, las comunidades no esperan pasivamente la crisis: se preparan, protegen sus activos, sostienen sus ingresos y mantienen alimentos en la mesa.