ESTEMOS SIEMPRE CON DIOS.

 

Antonio Flores Galicia.

Mucho cuidado, los ambiciosos abren las puertas de sus potencias buscando ámbitos anchos, sin destino ni aliento; hinchan con sangre los días, sin ecos de paz, olvidando que todo pasa y mucho queda; por eso muchos terminan sus días sin respiro, sin mando y sin compañías, sin poder ordenar ni exigir y llegan a donde manda la muerte. Cuánto abundan los sacrílegos del bien y que a diario quitan la paz. Deberían reírse diariamente en los llanos y en las cumbres cundo se levanta el día, tira ecos de odio y ambiciones, con dominio valiente, valientes de su destino.

A eso vino Cristo a la tierra: Redimió, evangelizó, perdonó, ayudó y nos dijo: No tienes porque no pides, busca y encontrarás, llama y se te abrirá. Por lo tanto, nada ganas con llorar: Siempre hacia adelante. Dios hace justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche y nos dijo. yo les digo que les hará justicia sin tardar; pero nos dice que anda mal nuestra fe y que no tendremos lo que necesitamos si no estamos con él: Pide y recibirás.

Ocupamos que Dios avive los corazones de los fieles y los empuje a trabajar para la salvación de todos, grandes o pequeños, ricos o pobres, poderosos o débiles. Desterremos tantas ambiciones y desviaciones que separan a las personas y a los pueblos; tengamos firme en la sociedad humana la igualdad y la justicia. Mucho cuidado en eso de los prófugos y los exiliados, los rechazados por la sociedad; ayudemos a que regresen a su patria los padres de familia que dejaron a su esposa y a sus hijos, que vuelvan a su casa los pobres y forasteros. Vamos tirando esas desviaciones tan grandes que actualmente se tienen: Dinero, dinero, dinero. Ya superamos las cosas malas en nuestros templos. Recordemos: Dinero maldito que nada vales y el dinero no es la vida, es tan sólo vanidad.

Con Dios podemos tener la victoria de nuestros pueblos. No únicamente llenemos nuestros templos para pedir a Dios que nos dé. Veamos qué debemos poner o quitar en la religión católica.

Cuánto llenamos los templos conde se venera una imagen famosa por la ayuda que se dice que puedes tener, olvida cómo está y debe estar tu persona; peregrinaciones, cantos y flores, pero dejan a su esposa o esposo con la otra persona con la ge tienen engendros. Cuánto olvidamos lo que es y debe ser nuestra persona. Al morir tenemos que dar cuentas a dios de nuestra conducta en la vida, nos va a ir mal aunque tengas ricas exequias y te hagan peregrinaciones y den buena comida a los que están en tu sepultura. Cada persona es dueña de sí misma y dará cuentas a Dios, al morir, de su conducta mientras vivió. Qué desviados estamos actualmente.

Mucho cuidado. Se tienen grandes y muchas desviaciones conductuales. Descuidamos que seremos juzgados al morir y se nos hará justicia. Cuántas cosas se tienen sumamente desviadas, pero mejor las personas que quieran avanzar en su vida, examínense y vean lo que deben hacer o quitar. Cuánto conozco y sé de desviaciones de las personas y la sociedad, pero mejor examínense y recuerden que son responsables de sí mismas. Eso del dinero y fama, con cuántas desviaciones de la verdad se tienen. Lo peor, no se les puede decir lo que deben corregir; superiores potentes y famosos, me han corrido cuando les digo de errores que hasta en ellos está mal.

Por eso invito a que sirvamos a Dios con libertad de espíritu, para que la doctrina de Cristo sea aceptada y vivida, que haya preocupación purificadora de su gracia, que dé fuerzas a los que quieren dar gloria Dios; que se tire tanta desviación que actualmente se tienen en el catolicismo, aumentó la búsqueda del dinero, como cuando Cristo vino a la tierra a redimirnos. Pero mejor, los que quieran dar gloria Dios y tener buenas cuentas al morir, actúen, porque estamos grandemente desviados actualmente, para todo hay que dar dinero. Por eso rito no entraba al Templo de Jerusalén lo más posible y muchas veces se defendió, porque debía actuar humanamente. Mejor escribo solamente, para que no me digan como me dijeron varias veces superiores famosos y ricos: Cállate, a ti que te importa. Así estamos de desviados, pero denle a Cristo lo más que puedan.